¿Por qué nos da el mal del puerco?

Para la mayoría de las personas, comer es uno de los mayores placeres de la vida, hasta que llega el mal del puerco.

Un brownie calientito con centro líquido, una bola de helado de limón, un pedacito de cheesecake para terminar de comer y cambiar el sabor de boca. Cuando llega el menú del postre a la mesa, casi todos los que cantamos que ya no nos cabe ni una mordida más, aceptamos pedir un postrecito aunque sea para compartir. Una mordida se torna en cinco, y nos encontramos comiendo por comer.

Para la mayoría de las personas, comer es uno de los mayores placeres de la vida. Desde que nacemos estamos programados para comer, tan sólo pregúntale a cualquier amiga que tenga un bebé recién nacido. Pero cuando somos bebés sabemos parar de comer cuando estamos llenos.

Antropológica y socialmente, comer nos remite a una sensación de seguridad, como cuando nuestra mamá nos alimentaba desde que teníamos pocas horas de nacidos. Biológicamente, el acto de comer está relacionado con mecanismos en nuestro cerebro que hace que prefiramos ciertos alimentos en ciertas cantidades y determinados momentos. Químicamente, el antojo de ciertos alimentos deriva de ciertas necesidades fisiológicas, como bien es sabido es común que se te antoje el chocolate cuando estás estresada por su alto contenido de magnesio.

Pero nada de esto realmente importa, las cosas son como son, por lo que tarde o temprano terminarás en un atascón y te llegará el mal del puerco. El mal del puerco es la típica sensación de sueño que te da después de comer, sobre todo cuando comes comida pesada, grasosa y/o cargada de azúcar. Basta con imaginar la típica escena del mundo godín: todos regresan a las 4 pm a su lugar, y hasta las 4:30 pm hay un silencio de miedo en los pasillos, se puede encontrar a todos cabeceando enfrente de la compu y quedándose dormidos en el teclado.

Lo que pasa es que inmediatamente después de comer tu cuerpo inicia el proceso digestivo, que incluye: la generación de ácidos para digerir y descomponer; destinar y mandarle sangre al estómago, quitándola de otros procesos; la liberación de más insulina por el páncreas para poder lidiar con la bomba de azúcar que te acabas de comer; y la generación de triptófano por los altos niveles de insulina, el cual a su vez genera niveles altos de melatonina, ocasionando que te de sueño. En pocas palabras, tu sistema digestivo se pone a trabajar duro, mientras que otras funciones deben esperar y quedar en un segundo plano (como tu estado de alerta y el proceso de pensar ya que el flujo de sangre se disminuye al cerebro). Entre más pesada sea tu comida, más tiempo toma este proceso y esta es la razón por la que te da el mal del puerco después de comer alimentos pesados, grasosos o altos en azúcar, las verduras no son tan difíciles de digerir.

Para evitar que te agarre el mal del puerco hay cambiar algunos de tus hábitos. No te preocupes, con que incorpores al menos uno de los siguientes tips vas a caer con menor frecuencia en este mal, y en la medida en la que adoptes uno puedes ir incorporando los otros.

1. Si eres de las que de plano no desayuna, levántate 15 minutos antes y come algo. Si no puedes pensar en comer tan temprano, empieza con un pedazo de fruta, pero jamás debes estar en ayunas tanto tiempo.

2. No esperes para comer entre desayuno y comida, incorpora un snack a mediodía. Esto va a ayudar a mantener más estables tus niveles de insulina y a que tengas menos hambre a la hora de la comida.

3. Mastica bien y come despacio siempre. Esto hará que la digestión inicie desde que entra el primer bocado a tu boca, permitiendo que el proceso digestivo inicie desde antes de que te des cuenta.

4. Obviamente evita en general alimentos pesados, altos en grasa y/o azúcar.

¿Pero qué hacer si ya me excedí, y no quiero que me agarre el mal del puerco?

Si ya te excediste, es muy difícil evitar la sensación del sueño ya que no se puede forzar al estómago que de un momento a otro trabaje más rápido. Lo que sí puedes hacer es tomarte un vaso de agua caliente con limón o un té al finalizar tu comida, salir a caminar una vuelta después de comer, o comer un poco de jengibre o de cilantro, famosos por sus propiedades que favorecen la digestión. Ojo, no sirve si el cilantro lo comes encima de tus tacos.

2017-10-25T21:01:21+00:00

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